(*) «La Quiropráctica es la profesión sanitaria que se ocupa del diagnóstico, tratamiento y prevención de los trastornos del sistema neuromusculoesquelético y de los efectos de éstos sobre la salud general. Se basa en la utilización de técnicas manuales, incluyendo ajustes de la columna vertebral y otras manipulaciones articulares y de tejidos blandos.» Definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Directrices sobre formación básica e inocuidad en Quiropráctica, 2005.
(**) LA QUIROPRÁCTICA, a pesar de estar reconocida como profesión sanitaria por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de tener carácter sanitario en la mayoría de los países desarrollados del mundo, como Estados Unidos, Canadá, Australia, Reino Unido, Francia, Suiza o Dinamarca, NO ES UNA PROFESIÓN SANITARIA Y NO HA SIDO OBJETO DE REGULACIÓN EXPRESA EN ESPAÑA. La profesión quiropráctica se encuentra en una situación de vacío legal en nuestro país, ya que la normativa sanitaria es una cuestión de Derecho Interno reservada a la soberanía de cada país de la Unión Europea (UE). La Asociación Española de Quiropráctica (AEQ) engloba a todos los quiroprácticos con TÍTULO DE MASTER OF CHIROPRACTIC O DOCTOR OF CHIROPRACTIC obtenido tras completar estudios universitarios de 5-6 años de duración. Dichos títulos están reconocidos por el Consejo de Educación Quiropráctico Europeo (ECCE) pero NO SON OFICIALES EN ESPAÑA. Esto provoca que los quiroprácticos no puedan ejercer como profesionales sanitarios en España, pero sí puedan hacerlo en todo aquellos países que regulan la Quiropráctica. La AEQ fue creada en 1986 y en repetidas ocasiones ha solicitado a las Cortes y al Ministerio de Sanidad que impulse el proceso legislativo que reconozca el carácter sanitario y la sustantividad propia de la profesión quiropráctica en España. La regulación de la Quiropráctica en España es una cuestión de oportunidad política y, mientras tanto, los quiroprácticos se encuentra en una situación de inseguridad jurídica y agravio comparativo con los profesionales de otros países europeos. Además, la falta de regulación favorece que los pacientes puedan ser tratados por presuntos quiroprácticos que no cumplan los estándares formativos exigidos internacionalmente.
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